Un guardián que nos observa. No podemos saber qué forma puede tomar. Un día, un viejo... al siguiente, una niña... Pero no dejes que te engañen las apariencias: puede ser tan feroz como un dragón. Sin embargo, no está aquí para pelear nuestras batallas. Sólo para susurrar en nuestros corazones. Recordándonos que somos nosotros, cada uno de nosotros quien tienen el poder sobre el mundo que creamos .
No hay comentarios:
Publicar un comentario